GMP
y HACCP son normas de calidad en la producción
de elementos de consumo humano, fundamentalmente alimentos
y tomaron relevancia en la industria argentina desde 1998.
Ambas tienen por objetivo asegurar que los productos alimenticios
cumplan con los requerimientos de calidad y sanidad necesarios
para el consumo y, a la vez, que sus aspectos generales tales
como presentación, sabor, aroma, textura, etcétera
sean aprobados por el más importante eslabón
de la cadena de producción: el consumidor final.
Las normas GMP y HACCP se hallan íntimamente relacionadas
con el Control de Plagas, y en especial con el MIP.
GMP (Good Manufacturing Procedures, en castellano
BPF, Buenas Prácticas de Fabricación): apuntan
fundamentalmente al perfeccionamiento de los procedimientos
de manufactura; se controlan los procesos de fabricación
y la calidad de las materias primas. La relación directa
entre el Control de Plagas y el GMP está comprendida
en las exigencias de calidad y sanidad, es decir:
- Materias primas libres de infestaciones, contaminaciones
o materias extrañas.
- Líneas de producción en óptimo estado
sanitario ambiental, para evitar contaminaciones o pérdidas
en el proceso productivo.
- Manejo integrado de plagas mediante productos y procedimientos
no contaminantes.
HACCP (Hazzard Analysis
Critical Control Point, en castellano Análisis de Riesgo
de los Puntos Críticos de Control): es un sistema que
evalúa los riesgos presentes en cada fase de la producción
alimentaria. Dadas las características particulares
de cada sector asociado al proceso productivo, el HACCP no
es un método único: es específico en
cada fábrica, línea de producción y para
cada producto en particular. A fin de asegurar un éstandar
de control HACCP es necesario reconocer en primer término
cuáles son los puntos críticos de control, o
PCC; en segundo lugar, se procede a reconocer si estos puntos
se hallan controlados, ya sea por regulaciones legales (por
ejemplo SENASA) o bien por propia eficiencia del productor.
Finalmente, cuando se ha logrado el dominio de los PCC, se
establece un programa de monitoreo para asegurar la continuidad
del control de estos puntos críticos.
Si bien en Argentina las GMP y HACCP no son obligatorias hasta
el presente, muchas empresas están desarrollando estas
técnicas en forma gradual, fundamentalmente impulsados
por las exigencias en materia de exportación como también
la alta competitividad del mercado local, que revierte a la
necesidad de no correr riesgos en la calidad del producto
final.
En las industrias que están aplicando estas normas,
habitualmente los responsables de producción son quienes
se encargan de contratar a las PCO. Los aspectos que fundamentalmente
se consideran, en términos de estas normas, a la hora
de contratar una Compañía de Control de Plagas,
son:
- Habilitaciones e Inscripciones adecuadas para los servicios
en la planta.
- Aplicación sostenida del programa MIP.
- Adecuación de todos los procedimientos y productos
a las HACCP.
- Capacitación continua de operarios, supervisores
y todo personal afectado por la PCO en las tareas.
- Realización periódica de informes especificando
el estado sanitario ambiental, aspectos relacionados con
las instalaciones, líneas de producción, maquinarias,
terminales de carga/descarga de materias primas y productos
finales, etcétera.
- Experiencia y confidencialidad.
El SENASA, organismo oficial que se encarga
de controlar la sanidad y calidad de los alimentos, ha implementado
un manual de procedimientos HACCP (Res. No.134/96). Asimismo,
mediante Res. No.233/98, también estableció
el marco dentro del cual el SENASA regula el estándar
GMP. |