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Publicado por en May 18, 2013 |

Cientificos utilizarán insectos contra toxinas y explosivos

Cientificos utilizarán insectos contra toxinas y explosivos

Tal vez se sorprenda pero ahora debe de pensarlo dos veces, antes de aplastar a una cucaracha o eliminar a esa mosca que vuela cerca de tu almuerzo, podrías estar matando al soldado del futuro en la guerra contra el terrorismo. Los científicos están considerando cada vez más a los insectos y otras criaturas como la mejora forma de identificar amenazas biológicas. “Cucarachas pueden detectar todo tipo de cosas, desde las esporas del Anthrax hasta ADN” dice Karen Kester, una entomóloga del Virginia Commonwealth University.

Con un millón de dolares en fondos proveidos por Darpa ( Defense Advanced Research Projects Agency ) Kester esta estudiando como usar a las cucarachas y moscas como sentinelas de toxinas dentro de edificios contaminados. Esto, esta claro, elimina la necesidad de humanos en un trabajo altamente riesgoso, y brinda mecanismos más efectos que los sensores, lo cuales no soportan el rango y sensibilidad de sus contrapartes vivientes.

Abejas y peces también han sido considerados. Una firma británica de biotecnología llamada Inscentinel esta empleando el fino sentido olfativo de las abejas para detectar explosivos. Nueva York, California y Maryland estan explotando el altamente sensitivo sistema nervioso del pez Bluegill (Lepomis macrochirus) en la busqueda de toxinas en los reservorios municipales de agua.

Bill Lawler, co-fundador de Intelligent Automation Corporation, compañía que vende el sistema de monitoreo basado en el pez bluegill, dice que los sensores vivientes son la “ola del futuro”.

Parásitos que nacen en el agua matan a 900,000 personas en USA todos los años, y los reservorios son altamente vulnerables a ataques terroristas.

Sensores en los tanques monitorean al pez y suena una alarma cuando las cosas salen fuera de control.
El pez vigila los reservorios de New York, California y Maryland detectando pesticidas y derrames de diesel.
El inconveniente es que el pez responde de forma indiscriminada a un amplio rango de contaminantes, obligando a los técnicos a seguir otras pruebas para determinar específicamente los contaminantes.

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