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Manejo Integrado de plagas

M.I.P. es el arte de combinar el conocimiento de la biología y el comportamiento de las plagas con la experiencia en la utilización de las distintas herramientas disponibles y la habilidad de adaptarse a la multiplicidad de circunstancias en las que se presentan las plagas, es la última tendencia en control de plagas, su objetivo principal es disminuir al máximo los factores de riesgo que posibilitan la proliferación de roedores e insectos, a través de mejoras ambientales, culturales y de infraestructura y paralelamente reducir la aplicación de productos tóxicos al máximo posible, a fin de prevenir su exposición al contacto humano y evitar intoxicaciones.

Hoy en día, en la mayoría de los países desarrollados, su implementación es obligato-ria y se encuentra regulado por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El M.I.P. consiste en:

  • Inspección
  • Identificación de la plaga
  • Concientización, orientación y educación del cliente
  • Adecuado manejo de los residuos
  • Mantenimiento edilicio
  • Modificaciones estructurales
  • Controles mecánicos y biológicos
  • Aplicación de pesticidas o biocidas

El servicio de M.I.P. requiere de tiempo y esfuerzo para inspeccionar y monitorear la actividad de las plagas, conocer las costumbres del personal de su Empresa, modificar el hábitat de los insectos, realizar sugerencias para eliminar los puntos de ingreso y detectar potenciales plagas.

Es necesario modificar el hábitat. Las estructuras (empresas, oficinas, comercios o casas) tienen microhábitats donde las plagas se proveen de agua y alimentos o refugio. Esta reducción o eliminación ayuda a controlar posibles infestaciones.
Eliminar puntos de ingreso es una de las diversas tareas que se realizan para modificar la estructura edilicia, con el fin de evitar el acceso de plagas al interior. Pueden ser reparaciones, colocación de puertas, mosquiteros, sellado de huecos y hendiduras, etc.

Se debe identificar malos hábitos de los empleados que puedan generar peligro de infestaciones, por ejemplo, dejar restos de comida en escritorios, no realizar los trabajos de limpieza a fondo, etc. Y reforzar conductas positivas que ayuden a la prevención.

Un programa efectivo de MIP puede incluir el uso de biocidas o insecticidas; sin embargo, la cantidad necesaria para controlar plagas, se verá reducida de manera drástica, ya que se tomaron previamente medidas para evitar grandes infestaciones. Siguiendo debidamente los pasos de M.I.P. se lograrán mayores resultados, se evitarán posibles reinfestaciones, se minimizará el uso de insecticidas y se conseguirán resultados o beneficios a corto o largo plazo dependiendo de la severidad de las infestaciones y adaptación a las nuevas costumbres o políticas internas impartidas.
Para realizar un M.I.P. exitoso, es necesario conseguir una estrecha relación entre el CLIENTE y nuestra EMPRESA, donde cada uno debe cumplir con su rol en el control de plagas.

Con este método, no solamente solucionamos su problema, sino que tratamos de buscar las razones por las cuales se producen las invasiones de plagas y de acuerdo a nuestras experiencias sugerimos las formas de prevenirlas.

¿Dónde es posible trabajar con programas de Manejo Integrado de Plagas?

Industrias varias, industrias alimenticias, establecimientos agrícolas, countrys, viviendas particulares o colectivas, edificios de departamentos, hoteles, establecimientos educacionales, hospitales, zoológicos, criaderos, prisiones, áreas recreativas y otros.

Las herramientas del M.I.P.

Consideramos oportuno recordar los doce elementos que intervienen en un programa MIP presentados por el Dr. Ted Granovsky, pero algunos de ellos (capacitación, inspección, exclusión y cooperación) pueden llegar a presentar particulares dificultades en su implementación llegando a ser factores críticos de los cuales van a depender el estancamiento o el avance de un programa de MIP.

1- Capacitación. Conocimiento de la biología y del comportamiento de las plagas. Entrenamiento en el uso de métodos de manejo y control. Conocimiento de los aspectos legales, tecnológicos relacionados con los pesticidas y su utilización. Operarios bien capacitados y entrenados podrán realizar los tratamientos en forma eficaz y económica, y también podrán satisfacer las inquietudes del cliente en aspectos relacionados con las plagas o con los productos utilizados en su manejo.

2- Inspección. La realización de completas y meticulosas inspecciones para localizar e identificar los problemas de plagas presentes y las condiciones que favorecen su presencia o que van a determinar futuras infestaciones. Una inspección realizada sin las herramientas necesarias, con poco tiempo y, por lo mismo, con un insuficiente grado de minuciosidad, va a determinar una cadena de errores que generarán costos elevados, provocarán reiteradas quejas del cliente y no se lograrán los objetivos en los plazos esperados.

3- Exclusión. Excluir a las plagas de las instalaciones mediante: una iluminación adecuada, un buen manejo de la vegetación circundante, el control de las aberturas, el manejo de los depósitos, etc. tendrá como resultado una menor necesidad de eliminación de plagas. Este puede convertirse en un factor realmente crítico si el cliente no coopera procediendo a realizar las modificaciones necesarias para una buena exclusión.

4- Cooperación. La colaboración entre el personal del establecimiento (el cliente) y los controladores de plagas brindará soluciones más rápidas, efectivas y duraderas. Educar a todo el personal (directivo, administrativo, mantenimiento, depósito, seguridad, operarios, etc.) sobre sus responsabilidades con la presencia de plagas. No todos los clientes tendrán actitudes de colaboración, al contrario, en mas de una oportunidad el cliente carga toda la responsabilidad sobre el controlador de plagas. Es muy feo escuchar “Yo pago y Usted debe eliminarme todas las plagas”. Pero ni paga tanto, ni acepta sus responsabilidades en el manejo de residuos, en la exclusión, en el almacenamiento de materiales, en las conductas de su personal, etc.

5- Uso de trampas. Son herramientas básicas para el monitoreo de la presencia de plagas, aunque también pueden tener una importante acción directa de control. Hay distintos tipos de trampas que utilizan alimentos, luz ultravioleta o feromonas como diferentes métodos de atraer a las plagas. Estas trampas reducen la contaminación y permiten identificar a las plagas de manera precisa, pero requieren atención y mantenimiento. Cada especie o grupo de plagas puede requerir distintas estrategias en el uso de trampas. Hay una variedad de dispositivos para captura de roedores: trampas de resorte, placas pegamentosas, trampas de captura viva, trampas de captura continua para ratones, etc., esta variedad permite poner en práctica las estrategias mas acomodadas a cada problema de roedores. La captura de palomas es un complemento indispensable para lograr un buen manejo de infestaciones en estructuras.

6- Saneamiento. Los trabajos de saneamiento (limpieza, orden y mantenimiento) incluyen actividades diarias, semanales y mensuales tendientes a reducir la cantidad de refugios, agua y alimentos disponibles para las plagas, o sea limitar al mínimo posible sus posibilidades de supervivencia en los locales bajo un programa MIP. El desorden permite el ocultamiento de las plagas y limita la eficacia de las acciones de monitoreo y control. La basura y restos alimenticios generan aromas que atraen plagas y permiten su establecimiento y multiplicación. La falta de mantenimiento también favorece la disponibilidad de múltiples refugios para diversas plagas.

7- Control mecánico. Parte de las acciones de control mecánico son el sellado de grietas y rendijas, las reparaciones de cañerías y de las estructuras, la colocación de mallas protectoras, etc. Estas acciones pueden ser oportunidades de trabajo para el manejador de plagas. Es posible incluir en el presupuesto de un programa de control los trabajos de sellado de grietas y rendijas, colocación de burletes, limpieza y desengrasado de cocinas, etc. Esto soluciona problemas del cliente y facilita el logro de los objetivos de control.

8- Control físico. El uso del calor o del frío, presión positiva, gases inertes, y un adecuado manejo de la humedad ambiental pueden ser mortales para las plagas o, al menos, las ponen en condiciones muy desfavorables para su permanencia y desarrollo. Si bien no siempre es posible recurrir a estos factores, hay ocasiones en que puede utilizarse un frezzer, una cámara frigorífica o un horno para eliminar plagas.

9- Experiencia. Los profesionales en el manejo de plagas deben tener un buen entrenamiento en la ciencia y el arte del Manejo Integrado de Plagas, así conocerán los signos de la actividad de las plagas y detectarán los problemas potenciales antes de que empiecen a activarse significativamente. Con el tiempo reconocerán fácilmente las circunstancias determinantes de una infestación y, por ello, podrán arbitrar rápidas y eficaces estrategias de manejo. Valga como ejemplo el conocimiento de cómo resolver un problema de cucarachas alemanas utilizando gel, sellado de refugios, aspiración y eliminación de materiales donde puedan ocultarse (cajones plásticos, cajas de cartón corrugado, etc.).

10- Uso de Pesticidas. Si bien no es permanente la aparición de nuevos productos pesticidas, es muy variada la oferta de principios activos y formulaciones con características orientadas a usos mas o menos específicos. Su cabal conocimiento va a permitir opciones eficaces, seguras y económicas. Si bien es fundamental disponer de plaguicidas de baja toxicidad y de formulaciones efectivas que puedan ser utilizados sin riesgos, es de mayor importancia que sean seleccionados y aplicados por personal especialmente capacitado. Normalmente no es aceptable la aplicación de plaguicidas (tanto en forma líquida como en forma de cebos) dentro de los ambientes donde se procesan alimentos, y en algunas circunstancias no está permitido. El uso de productos de uso agrícola tratando de bajar costos es un grave error que puede llegar a significar pérdida de clientes y problemas judiciales.

11- Aseguramiento de la calidad. Un profesional del manejo de plagas debe estar capacitado para trabajar en armonía con los requerimientos de establecimientos con sistemas de calidad certificada. En los protocolos de auditorías de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) se establece un puntaje para evaluar su cumplimiento, al manejo y control de plagas se le otorga un peso de importancia: alrededor del 20% de ese puntaje

12- Documentación. En general se considera que la documentación es más importante cuando se implementan BPM o HACCP, pero en todo programa de manejo de plagas por lo menos se deben incluir planos, diseños de los edificios, información sobre la ubicación de cebos y trampas para roedores, registro de los pesticidas utilizados, informes de inspección, etc. ¿Para qué sirven los documentos, informes y planillas?, nos permiten conocer el grado de problemas de plagas al inicio de un programa MIP, los avances registrados hasta el presente y, finalmente, son necesarios para establecer las modificaciones tendiente a lograr una mejora continua de los resultados del programa.

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