| El estudio muestra que organismos diferentes emplean mecanismos diferentes para alcanzar ese período de adormecimiento y desarrollo detenido, en un estado parecido al de la hibernación, conocido como diapausa.
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Los científicos están analizando los procesos bioquímicos responsables de la diapausa como un primer paso hacia la capacidad de manipular cuándo y cómo se activa en especies de insectos nocivos. Si podemos inte-rrumpirla, podemos cam-biar las probabilidades de que una población de insectos sobreviva.
Dan Hahn, profesor del Instituto de Ciencias Alimentarias y Agrícolas de la Universidad de Florida, Greg Ragland, de la misma universidad, y David Denlinger de la Universidad Estatal de Ohio, han dirigido su atención a dos especies bien conocidas de insectos responsables de plagas: la Rhagoletis pomonella, que ataca a manzanas, arándanos y cerezas, y la Helicoverpa zea, que ataca a más de 100 cultivos, incluyendo el maíz tierno.
La diapausa ayuda a los insectos a permanecer sincronizados con ciclos naturales como los de la temperatura, la pluviosidad y la disponibilidad de alimentos, para incrementar así sus oportunidades de supervivencia. El sabotaje de la diapausa para frenar plagas consistiría, en líneas generales, en activar o detener la diapausa en momentos que resultasen perjudiciales para los insectos nocivos. Por ejemplo, exponiendo los insectos a un producto químico capaz de truncar la diapausa, sería posible "despertarlos" cuando no hubiera comida disponible, condenando a poblaciones enteras de tales insectos a morirse de hambre.
El conocimiento detallado de los mecanismos bioquímicos implicados en la diapausa podría acabar permitiendo a los científicos diseñar pesticidas con un blanco de ataque muy específico, que actúen sólo contra una especie, y también pesticidas de espectro amplio que pudieran actuar contra muchas otras especies.
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