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03-11-2008
Principios para el diseño de un jardín Japonés
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Hay ciertos principios intrínsecos que uno necesita entender para captar exitosamente el espíritu del jardín japonés. Y más importante, la naturaleza es el ideal que debe buscar. Puede idealizarlo, incluso simbolizarlo, pero nunca debe crear algo que la misma naturaleza no puede.

Por ejemplo, nunca encontrará una laguna cuadrada en una zona silvestre, así que no ponga una así en su jardín. Usted puede usar ciertamente una cascada, pero no una fuente. Otro punto clave a recordar es el equilibrio, o sumi. Siempre hay que estar tratando de crear un “gran” paisaje, incluso en el más pequeño de los espacios. Ese canto rodado de 9 toneladas le hace ojitos desde el jardín de seis acres en frente de su casa, pero ¿qué efecto tendría en su patio de diez por diez? Tendría toda la gracia y sutileza que tendría un caballo en un closet. Escoja sus componentes con mucho cuidado.

Las rocas pueden representar montañas completas, las piscinas se convierten en lagunas. Un montón de arena rastrillada se puede convertir en un océano entero. La frase “menos es más” fue seguramente dicha por primera vez por un maestro japonés de la jardinería.

Puente para jardín de 6'
Un puente de cedro queda como un perfecto realce sobre una pequeña quebrada, a la vez que queda bien como un lugar para meditar sobre un río de grava al estilo japonés, o como toque decorativo sobre un pasaje a través de un mar de plantas.

Los elementos de tiempo y espacio
Una de las primeras cosas que llaman la atención de ojos occidentales al ver un jardín japonés es el “vacío” de porciones en el jardín. Esto es inquietante para jardineros acostumbrados a llenar cada espacio del jardín con un amotinamiento de color, pero es el elemento clave en el diseño de jardines japoneses. Este espacio, o ma, define los elementos alrededor de él, y es asimismo definido por los elementos alrededor de él. Es el verdadero espíritu de in y yo, que muchos de nosotros conocemos con las palabras chinas yin y yang. Sin la nada no se puede tener algo. Este es un punto difícil de entender, pero es el principio central de la jardinería japonesa.

Otro punto clave a considerar es el concepto de wabi y sabi. Como para muchas palabras japonesas, no hay traducción. Wabi denota algo único, o el espíritu de algo; lo más cerca que podemos llegar de una traducción literal es “solitario”. Sabi define tiempo o la imagen ideal de algo; la definición más cercana puede ser “pátina”. Mientras un farol de cemento puede ser único, le falta la imagen ideal. Una roca puede ser vieja y cubierta con líquenes, pero si solo es un canto rodado no tiene wabi. Debemos luchar para encontrar equilibrio.

Ambos conceptos de ma y wabi/sabi tienen que ver con tiempo y espacio. Donde el jardín es nuestro espacio, el tiempo es hábilmente presentado por las estaciones cambiantes. A diferencia del jardinero occidental (quien abandona el jardín desde el otoño y no vuelve a aparecer hasta la primavera) el jardinero japonés es devoto en visitas y aprecia el jardín en todas las estaciones.

En primavera uno se deleita en el verde brillante de los nuevos capullos y las flores de las azaleas. En verano uno puede apreciar los contrastes del exuberante follaje pintado sobre las frescas sombras y el salpicado de koi en la lagunita. El otoño arranca con los colores brillantes de las hojas moribundas mientras caen en el silencio mortal del invierno, el jardín enterrado bajo un velo de nieve.

En Japón, los inviernos son una estación para dedicarla al jardín tanto como lo es la primavera. Los japoneses se refieren a las pilas de nieve en las ramas de los árboles como sekku, o florecimientos de invierno, y hay un farol conocido como yukimi que es nombrado el farol para visualizar la nieve. Incluso, esta estación, que representa la muerte del jardín, es vital para el jardinero japonés, mientras el jardinero occidental se enfurruña hasta la primavera. Quizás se trata de la aceptación oriental de la muerte como un componente necesario del ciclo de vida (¿o es el miedo del occidental a la muerte?) que separa a los dos jardineros.
Encierros en jardines

Otro concepto inherente a cada jardín japonés es el encierro. Como notamos, el jardín pretende convertirse en un microcosmos de la naturaleza. Para que le jardín sea un verdadero refugio primero debemos sellarlo del mundo externo. Una vez encerrado, debemos crear un método (y un estado mental) para entrar y salir de nuestro microcosmos. Cercas y puentes son tan importantes para el jardín japonés como los faroles y arces.

Como con la mayoría de cosas asociadas con el jardín, la cerca y puentes tienen gran significado simbólico, así como una función específica. Nos anima a que veamos el jardín como un mundo separado en el que no tenemos preocupaciones. La cerca nos aisla del mundo externo y el puente es el umbral en donde así como descargamos nuestras preocupaciones mundanas a la vez nos preparamos para enfrentar el mundo una vez más.

La cerca es también una herramienta para realzar otro concepto, miegakure, o esconde y revela. Muchos de los estilos de cercas ofrecen la mera pantalla visual, y serán suplementados con plantaciones pantalla, ofreciendo sólo pistas fantasmas del jardín que está atrás. Algunas veces, un diseñador cortará una pequeña ventana en una pared sólida para presentar un peatón en un tentador vistazo de lo que está atrás. Puede estar seguro que sólo verá una tajada fina de lo que hay atrás. Incluso si entramos a la casa para ver el jardín nos podríamos encontrar con sode-gaki, o cercas con mangas. Esta es una cerca que se adjunta a la estructura arquitectónica, ya sea una casa u otra cerca, para dar la pantalla de otra vista específica. Para ver el jardín como un todo uno debe entrar en él y volverse uno con él. Este es el paso final para la verdadera apreciación del jardín, perderse en él hasta que el tiempo y uno mismo no tengan significado.

Los diseños básicos

El jardín japonés no es realmente un tipo singular a pesar del hecho que ciertas reglas aplican para todo jardín. Los jardines difieren por su ubicación y uso. Hay tres estilos básicos.

Colina y laguna (Chisen-Kaiyu-skiki)

El jardín colina y laguna es el estilo básico traído de China. Una laguna enfrenta una colina (o colinas). La laguna puede ser una verdadera laguna o puede ser representada por grava rastrillada. Este estilo siempre denota un área de montaña y usualmente usa plantas indígenas de las montañas. Los jardines para paseo siempre son del tipo colina y laguna.

Jardín plano (Hiraniwa)

El estilo plano se deriva del uso de espacios abiertos y planos en frente de templos y palacios para ceremonias. Son usualmente hechos al estilo karesansui. Este es un estilo muy Zen (bueno para contemplación) y es representativo del área de la orilla del mar (usando las plantas apropiadas). Los patios tipo cortesanos siempre son jardines de estilo plano.

Jardines de té (Rojiniwa)

El diseño del jardín de té es la única ocasión en que la función invalida la forma. El Roji (el pasaje cubierto de rocío) es el enfoque del jardín junto con la palangana de agua y los puentes. Esta es la excepción a la regla. Las plantaciones deben ser simples a tal punto de ser esparcidas y escasas. Siempre busque una sensación rústica.
La formalidad también es una consideración de diseño
Otra consideración es la formalidad del jardín. Colina y laguna y estilos planos pueden ser shin (formales), gyo (intermedios) o so (informales). Los estilos formales se encontraron mayormente en templos o palacios, los intermedios eran apropiados para residencias, y los informales eran relegados a chozas de campesinos y refugios de montaña. El jardín de té es siempre el estilo informal.

Componentes del jardín
Roca (Ishi)

Las rocas son los huesos del jardín japonés. Si ha distribuido apropiadamente las rocas en el jardín, el resto se distribuirá por sí mismo. El Sakuteiki distribuye cientos de agrupaciones de piedras específicas, cada cual con un significado especial. Esto no tiene mucha importancia hoy. Es más importante para nuestros propósitos conocer las piedras básicas y algunas de las reglas generales para distribución de piedras.
Las piedras básicas son la alta vertical, la baja vertical, la arqueada, la reclinada y la horizontal. Son usualmente puestas en triadas, pero no es siempre el caso. Dos piedras similares (por ej. dos altas verticales o dos reclinadas), una un poco más pequeña que la otra, pueden ser puestas juntas como macho y hembra, pero usualmente las usamos en tres, cincos y sietes.

Debemos evitar las Tres Malas Piedras. Son la Piedra Enferma (con la parte de arriba podrida o deformada), la Piedra Muerta (una piedra que es de obvio uso vertical usada como horizontal, o viceversa, como levantar un cadáver), y la Piedra Indigente (una que no esté relacionada con otras piedras en el jardín). Use sólo una piedra de cada uno de los grupos básicos en cualquier agrupación (el resto que sean piedras más pequeñas e insignificantes conocidas como piedras para botarse). Las piedras pueden ser usadas como esculturas, puestas contra un fondo de manera bi-dimensional, o pueden ser provistas de función como gradas o puentes.

Cuando las use como graditas deben quedar entre una y tres pulgadas sobre el suelo, sin embargo deben estar sólidas de abajo, como arraigadas al suelo. Pueden ser puestas en líneas rectas, hacia un lado para el pie derecho y para el izquierdo (conocido como chidori o chorlito, el camino que dejan tras de sí los pájaros), o pueden agruparse en dos, tres, cuatros o cincos (y de allí cualquier combinación).

El pasaje es simbólico del camino por la vida, e incluso piedras específicas en el pasaje pueden tener significado. Una piedra mucho más ancha puesta en el camino nos dice que hay que poner dos pies aquí, obligándonos a parar para dar un vistazo. Hay muchas otras piedras para lugares específicos, muy numerosas para mencionarlas. Si observamos los principios básicos de diseño podemos capturar el verdadero espíritu del jardín japonés, y el jardín se revelará a nosotros.

Agua (Mizu):

Japón es una isla-nación bendecida con abundante lluvia. Por eso no es sorprendente que el agua sea parte intrínseca de cada jardín. Incluso en el jardín karesansui la grava rastrillada representa agua. Piedras planas de río, dispuestas muy juntas, simbolizan una corriente. En el jardín de té, vacío de corriente o laguna, el agua juega el papel más importante ya que uno debe realizar el ritual de lavado en la chozubachi, o palangana de agua. Mientras el agua llena o vacía, shishi-odoki, el toque del bambú sobre roca ayuda a marcar el paso del tiempo.

Este es el significado más profundo del agua en el jardín japonés. La vista y sonido de su inexorable flujo están allí para recordarnos el incansable paso del tiempo. Un puente cruza el agua frecuentemente. Como los pasajes, los puentes denotan un viaje. La palabra para puente, hashi, también es la palabra para borde. Los puentes simbolizan el pasar de un mundo a otro, un tema recurrente en el arte japonés.

Plantaciones (Shokobutsu)
Mientras las plantas juegan un papel secundario a las rocas en el jardín, son una preocupación primaria en el diseño. Mientras las piedras representan permanencia inerte, los árboles, arbustos y perennes ayudan a exhibir le paso de las estaciones. Los estilos de los jardines más antiguos usaron plantas para conjurar connotaciones poéticas o para corregir geomancias inadecuadas, pero esto tiene poco significado hoy.
Mientras la influencia Zen obscurecía el estilo Heian, las perennes y gramas se dejaron de usar. La tradición ha limitado la paleta a una corta lista de plantas, pero en Japón moderno los diseñadores están nuevamente ampliando el espectro de materiales a usar. Es importante notar que las plantas nativas son usadas en el jardín; es de mal gusto usar plantas espectacularmente exóticas. Mientras ciertos árboles y arbustos inmediatamente nos conjuran el jardín japonés (pinos, bambú, arces, cerezos, etc.), nos debemos permitir la latitud de usar plantas que encontramos agradables. Si nos apoyamos en las perennes verdes como el tema principal en el rubro plantas y las acentuamos con un material de hoja caduca que provea flores de estación o color con su follaje podemos conseguir la apariencia del jardín japonés.

Adornos (Tenkebutsu)

Cuando un occidental piensa en un jardín japonés, lo primero que salta a la mente es un farol de piedra. Si bien esto puede ser un detalle escultural maravilloso no es realmente un elemento necesario del jardín. Es muy importante recordar que el adorno sirve al jardín y no al revés. Faroles, estupas y palanganas deben ser usadas como realces arquitectónicos y cuando sean puntos de interés visual necesarios para el diseño completo.

Con eso dicho, no hay mejor manera de presentar su jardín en sociedad que con un farol bien puesto. Hay tres estilos básicos (con muchas variaciones). El estilo de farol Kasuga es uno muy formal y derecho con base de piedra. La base es lo que lo distingue del estilo Oribe, donde se hunde el pedestal en la tierra. El estilo final es Yukimi o farol para visualizar la nieve que se pone sobre piernas cortas en lugar de pedestal. Considere la formalidad de su jardín. Mientras menos formal sea, menos formales deben ser los faroles o adornos.

Escenario prestado (Shakkei)

No siempre es posible, pero elementos externos pueden a veces incluirse en el jardín. Era considerado de muy buen gusto elaborar una montaña distante en su diseño, enmarcarla con piedras y plantas apropiadamente en el jardín. Hay cuatro tipos de escenarios prestados.

  • Lejano – la montaña distante
  • Cercano – un árbol fuera de la cerca
  • Alto – sobre la cerca
  • Bajo – visto bajo la cerca o a través de una ventana en la cerca

Mientras esto puede contradecir nuestro sentido de encierro, es un recordatorio de la interconexión de todas las cosas.

El sentimiento por su jardín

El jardín japonés es un lugar de sutilezas, un lugar de contradicciones e imperativos. Las reglas son establecidas como absolutas y luego rotas por otra regla. Visto desde el punto de vista Zen tiene sentido; el koan “si conoce a Buda en el camino, debe matarlo” nos dice que no debemos aferrarnos ciegamente a las reglas.

Si hemos hecho lo mejor para presentar el espíritu del jardín japonés, entonces adherirse a tradiciones de dos mil años de antigüedad tendrá poco significado de una u otra forma. Sería tonto como occidentales modernos tratar de crear un jardín de santos budistas. Podemos memorizar la distribución correcta de las piedras, pero este estilo no es más practicado en Japón ni en los Estados Unidos porque no tiene significado para nosotros en el mundo moderno.

En su lugar veamos algunas cosas que tienen significado para nosotros e incorporémoslas al jardín. Si seguimos las Tres Reglas del Jardín no nos equivocaremos:

  • Primera Ley
    El diseño debe acoplarse al sitio, no al revés.
  • Segunda Ley
    Ponga bien las piedras, luego los árboles y luego los arbustos.
  • Tercera Ley
    Familiarícese con las leyes de shin, gyo y so. Esto ayuda a dar el ánimo correcto.

Si el jardín está en Japón es un jardín japonés. Todo lo que podemos hacer es construir un jardín americano al estilo japonés. Cuando alguien le preguntó a Rikyu acerca de qué constituía el perfecto Roji, contestó, “Musgo verde y grueso, calidez pura y soleada”. En otras palabras no son las plantas y las herramientas las que importan, sino el sentimiento.

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