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22-07-2008
Los Fertilizantes
Los nutrientes

Los elementos químicos que una planta utiliza para su desarrollo y nutrición han sido objeto de numerosos estudios a lo largo de la Historia. Así se han acuñado diferentes denominaciones como macroelementos, oligoelementos, etc. Puede existir confusión en estas nomenclaturas a causa de los diferentes nombres.

Podemos efectuar una clasificación:

  • Presentes en el agua y en el aire
  • Macronutrientes
    - Primarios
    - Secundarios
  • Micronutrientes

Presentes en el agua y aire:

En la página sobre "El agua y la fotosíntesis" se da una idea sobre el papel de estos tres elementos:

  • Carbono - C
  • Oxígeno - O
  • Hidrógeno - H

Macronutrientes primarios:

Son los que se suelen añadir al suelo en operaciones regulares de abonado, generalmente porque las plantas los toman en cantidades importantes y no hay abundancia de los mismos.

  • Nitrógeno - N 
  • Fósforo- P
  • Potasio - K 

Macronutrientes secundarios:

Aunque las plantas los toman en cantidades importantes, las reservas naturales del suelo suelen bastar para las necesidades de la planta. Es aconsejable, sin embargo, añadir regularmente algún compuesto polivalente como prevención frente a carencias, especialmente en el caso de substratos artificiales.

  • Calcio - Ca
  • Magnesio - Mg
  • Azufre - S

Micronutrientes:

También se les llama elementos traza, elementos menores u oligoelementos. Están relacionados en la tabla que sigue.

 

Veremos las cosas más claramente si nos fijamos en las cantidades que necesita una planta "media". En la tabla siguiente, se denomina:

Macro = Macroelemento
Micro = Microelemento
Prim = Primario
Sec = Secundario
Beneficioso = La planta no lo utiliza pero su presencia favorece los procesos.
Se discute = No está claro el papel de estos elementos en el funcionamiento de la planta.

 

 

 

Elemento

Símbolo

mg/kg

Clasificación

Nitrógeno

N

15.000

Macro - Prim

Potasio

K

10.000

Macro - Prim

Calcio

Ca

5.000

Macro - Sec

Fósforo

P

2.000

Macro - Prim

Magnesio

Mg

2.000

Macro - Sec

Azufre

S

1.000

Macro - Sec

Cloro

Cl

100

Micro - Sec

Hierro

Fe

100

Micro - Sec

Manganeso

Mn

50

Micro - Sec

Boro

B

20

Micro - Sec

Zinc

Zn

20

Micro - Sec

Cobre

Cu

6

Micro - Sec

Molibdeno

Mo

0,1

Micro - Sec

Cobalto

Co

Benef. - Fijación N

Níquel

Ni

Benef. - semillas

Silicio

Si

Beneficioso

Sodio

Na

Beneficioso

Cromo

Cr

Se discute

Vanadio

Va

Se discute

Titanio

Tn

Se discute

 

 


 

Las cantidades son medias y, por tanto, orientativas.

Entre los nutrientes secundarios, los que hay que añadir al jardín con más frecuencia en acciones regulares son:

  • Calcio - Ca: Las acciones regulares de encalado para corregir la acidez del suelo aportan suficiente Ca para las necesidades de la planta. En suelos alcalinos de jardín uno se puede olvidar del Ca ya que el suelo tendrá suficientes cantidades de este elemento.
  • Magnesio - Mg: Puede necesitarse, especialmente en suelos ácidos.
  • Azufre - S: Existe suficiente azufre en la mayor parte de suelos de jardín. Además, muchos abonos químicos llevan S.
  • Cloro - Cl: Igual que con el S
  • Hierro - Fe: Aconsejable añadir quelato de hierro, especialmente en suelos ácidos.
  • Boro - B: Puede ser necesario en raras ocasiones, pues no suele faltar en los suelos de los jardines.
  • Manganeso - Mn: Al igual que el hierro, suele añadirse al jardín.

El consejo "general" y "a prueba de errores" es utilizar preventivamente uno o dos productos que contengan, al menos: Mg, Fe, B y Mn. Una dosis extra de hierro puede ser necesaria en suelos ácidos o para plantas amantes de suelo ácido cuando están en suelo no ácido.

Comentarios sobre algunos nutrientes

Nitrógeno
Aunque abunda en el aire, las plantas no lo pueden asimilar y sólo lo absorben de un compuesto (nítrico o amoniacal) a través de las raíces. (Una excepción: las leguminosas). La lluvia aporta al suelo pequeñas cantidades de nitrógeno en forma amoniacal, absorbible por las plantas. El nitrógeno ayuda al crecimiento de las plantas que, con suficiente hierro, presentan hojas color verde obscuro. La falta de nitrógeno produce plantas raquíticas, cuyas hojas tienden a amarillear, como si faltara hierro.

Fósforo
Es indispensable para el crecimiento celular, incluyendo la floración. Interviene en el crecimiento y formación de raíces de plantas jóvenes. Su ausencia no provoca síntomas tan claros como la ausencia de nitrógeno aunque en algunos casos se observa poco desarrollo en las raíces, hojas rojizas y frutos pequeños.

Potasio
Interviene en la floración, aunque es también necesario para el desarrollo.

Hierro
Su deficiencia es claramente aparente por las hojas amarillas.

Fijación irreversible de nutrientes contra intercambio catiónico.
Los elementos deben estar en el suelo en una forma en la que la planta los pueda absorber (en forma de aniones y cationes). Sucede que, cuando aportamos un elemento, una parte del mismo se recombina, al cabo de poco tiempo, con otras substancias del suelo formando compuestos muy estables y las raíces ya no podrán apoderarse de él. La materia orgánica del suelo tiene la propiedad de retener, en forma de cationes, una gran cantidad de los elementos que las plantas necesitan. Las plantas pueden liberar y apoderarse de estos cationes con facilidad. Ésto se denomina intercambio catiónico. Por esta razón, entre otras, es necesaria la presencia de materia orgánica en el suelo.

Equilibrio

Aunque las necesidades de cada uno de los elementos varíen en diferentes etapas del desarrollo, nunca el aumento de uno de ellos podrá aprovecharse si no existe una cantidad suficiente de los demás. De ahí la necesidad de asegurarse de abonar con todos los elementos.

En algunas ocasiones, el exceso de un elemento puede frenar la asimilación de otro, aunque este último esté presente en cantidades suficientes. En algunos casos, los desequilibrios pueden producir toxicidades.

Los abonos

Abonar contribuye al aumento de la fertilidad del suelo. Hay dos clases de abonos:

  • Orgánicos (estiércol, etc.)
  • Inorgánicos (químicos)

La mayor eficacia se consigue usando las dos clases de abonos. Los abonos químicos son fáciles de usar y tienen una eficacia elevada. Los orgánicos llevan algunos nutrientes y favorecen la formación de humus que facilita el intercambio catiónico. Podemos pensar en que "cargamos" la materia orgánica con abonos inorgánicos.

De otra parte, los abonos inorgánicos, más que los orgánicos, presentan el problema de aumentar la concentración de sales solubles en el suelo o substrato. La mejor forma de conocer esta concentración es efectuar una medida de la conductividad eléctrica, que aumenta proporcionalmente a la concentración de sales en el agua. En general se miden a un mismo tiempo el pH y la conductividad eléctrica (CE) por lo que este tema se trata con más detalle en pH del substrato y calidad del agua y en Concentración de sales en el substrato.

Abonos (y enmiendas) orgánicos

El mejor momento para incorporarlos al terreno es antes del invierno, con un arado. También pueden aplicarse, con menos éxito, enseguida después de las heladas, junto con abonos químicos de liberación lenta y una cava ligera. Los abonos orgánicos más frecuentes son:

  • Estiércol: Suele proceder de establos. Debería tener una antigüedad de 2 años al aire libre (bien compostado o fermentado) y carecer de semillas de malas hierbas (el estiércol de oveja lleva muchas semillas no digeridas). Es muy fácil que al jardinero aficionado le engañen suministrándole un estiércol inadecuado. El estiércol de calidad no huele mal y tiene textura suelta, no apelmazada.
  • Compost: Procede de plantas industriales de tratamiento de diversas clases de desperdicios. A menudo ayudado de lombrices. Es una buena alternativa al estiércol aunque, a menudo, presenta desequilibrios de nutrientes que deben ser compensados con abonos químicos. En un futuro artículo sobre substratos voy a hablar del compost y el compostaje con más detalle. También se dan casos, según su procedencia, de composts conteniendo substancias tóxicas o cuerpos extraños (cristales, hierros...) y por ello muchos agricultores lo rechazan.
  • Abonos verdes: En general, no son de aplicación al jardinero aficionado.
  • Cubiertas vegetales (paja, etc.): No pueden considerarse propiamente como abonos, aunque a la larga, cuando se han incorporado al terreno, reducen las necesidades de abonado. Se utilizan en una gruesa capa encima del suelo con lo que el nivel de humedad de éste sube y se forman más raíces en su superficie que es donde el suelo tiene mayor calidad. También se utilizan cubiertas en invierno para evitar que el suelo se hiele.
  • Concentrados orgánicos: sangre seca, harina de huesos, cuernos y pezuñas molidos, etc. Aunque son muy eficaces, no son muy accesibles al jardinero aficionado y deben emplearse con conocimiento.

Los abonos orgánicos poseen un número de propiedades, beneficiosas para las plantas, que no es recomendable ignorar:

  • Mejoran la estructura del suelo (suelos menos duros)
  • Protegen contra la erosión
  • Mejoran la aireación del suelo (suelos más porosos)
  • Mejoran la circulación (capilaridad) y retención de agua
  • Contribuyen a la regulación térmica del suelo. Ello significa suelos menos fríos en invierno y menos calientes en verano.
  • Suministran lentamente productos de descomposición utilizables por la planta (ejemplo, nitrógeno)
  • Abastecen de sustancias orgánicas que favorecen el crecimiento (ejemplo, auxina - hormona de crecimiento).
  • Estimulan la actividad microbiana, beneficiosa para la planta por formarse micorrizas (una micorriza es la asociación simbiótica de un hongo y una raíz).
  • Retardan la fijación irreversible de nutrientes en el suelo (Los elementos ya fijados no pueden ser liberados por la planta).
  • Contribuyen a la formación de humus (materia orgánica descompuesta) que retiene los iones de los elementos útiles para la planta, liberándolos cuando los necesite.
  • Abonos inorgánicos o químicos

    Son más fáciles de utilizar, poseen riquezas conocidas y actúan rápidamente. Es conveniente utilizarlos además de los orgánicos.

    Los abonos químicos se pueden clasificar en simples (un solo elemento) y compuestos (varios elementos) según el siguiente esquema:

  • Abonos químicos

    • Abonos simples:
      - Nitrogenados
      - Fosfóricos
      - Potásicos
    • Abonos compuestos
      (mezclas compatibles)
    • Abonos complejos
    • Abonos simples
  • El uso de fertilizantes simples está más orientado a los monocultivos y por parte de personas con conocimientos o experiencia. El jardinero aficionado difícilmente podrá decidir, por sí solo, qué producto simple es más recomendable para su terreno y para su variedad de plantas. Aunque nada le impide experimentar, por su cuenta y riesgo, con fertilizantes simples, es mejor que se concentre en el empleo de los complejos.

    Abonos compuestos

  • No hay que confundir los abonos compuestos con los complejos. Los compuestos se obtienen mediante mezclas mecánicas mientras que los complejos son el resultado de reacciones químicas.
  • La mezcla de abonos químicos simples no compatibles origina reacciones químicas entre los diferentes componentes, con lo cual se pierde la eficacia de la fertilización y, en algún caso, puede perjudicarse la planta.

Abonos complejos

Son los abonos que suelen convenir más al jardinero aficionado que, preferentemente, deberá utilizarlos complementando los abonos orgánicos. Los abonos complejos contienen, en diferentes proporciones, los elementos primarios N (nitrógeno), P (fósforo) y K (potasio). En muchas ocasiones llevan un añadido de muchos de los microelementos necesarios (Magnesio, Manganeso, Hierro, Boro, etc.)

El efecto de los fertilizantes en el pH

Hay que tener en cuenta que los fertilizantes, especialmente los químicos, contribuyen a desviar el pH hacia valores que pueden no ser convenientes para nuestras plantas, por lo que habrá que efectuar alguna compensación.

Los fabricantes generalmente no publican estos datos por lo que tendremos que experimentar con cada nuevo fertilizante para comprobar su efecto sobre el pH. Incluso algunos fertilizantes "para plantas acidófilas" aumentan el pH, por lo que no hay que fiarse. Hay que medir siempre.

La concentración de sales

La aplicación reiterada de fertilizantes, especialmente los químicos, tiende a producir un aumento notable de la concentración de sales en el substrato o suelo. El empleo de fertilizantes foliares no produce tal concentración. Por lo tanto, puede convenir utilizar los dos métodos.

 

Autor: Julio Guri

http://www.fuchsiariama.com/

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