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15-11-2008
Plantas de Interior con problemas de crecimiento
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Las plantas de interior decoran los distintos ambientes. Conocer sus secretos mas comunes y aprender a resolverlos es el objetivo básico de esta didáctica propuesta. 

De un rincón a otro de la casa, las plantas de interior decoran y alegran los distintos ambientes. Conocer sus secretos mas comunes y aprender a resolverlos es el objetivo básico de esta didáctica entrega.

La afición a las plantas de interior ha ido en incremento en los últimos años debido a que cumplen una serie de funciones: a) Representan puntos de interés y belleza en la decoración de interiores; b) Son fuente de entretenimiento para aquellos que las cuidan y observan crecer y c) Ayudan a limpiar el aire y agregar humedad atmosférica especialmente en ambientes calefaccionados. Consecuentemente, cuando algo entorpece su crecimiento normal, se produce confusión en el cultivador. Muchos problemas observados en las plantas de interior son causados por el propio cultivador y se presentan por falta de conocimiento del crecimiento y requerimientos ambientales de ellas. Otros son producto de la presencia de microorganismos que producen enfermedades o bien del daño provocado por insectos y ácaros. Si se presta atención a las plantas, ellas normalmente indicarán mediante variadas respuestas en el crecimiento -cambios en el tamaño, apariencia, color y/o hábito de crecimiento- que algo anda mal.

AGUA

Para todas las funciones vitales de la planta, es necesaria una cantidad adecuada y uniforme de agua; ésta varía de acuerdo al tipo de planta y al medio ambiente en el que normalmente crece.

1. Exceso de agua. El agua en exceso limita la presencia del oxígeno que las células radicales necesitan para respirar. En consecuencia, las raíces detienen su crecimiento, dejan de funcionar y se pudren, lo que produce alguno de los síntomas indicados en el cuadro. Forma de corrección. Extraiga la planta del macetero. Las raíces sanas tendrán una coloración blanca o amarillenta. Las raíces afectadas o muertas se tornan pardas y sueltas por lo que deberán ser removidas. Replante la planta en un sustrato suelto y poroso y riegue abundantemente, dejando posteriormente que el suelo se seque entre los riegos. Para comprobar el nivel de humedad de las plantas, pueden seguirse dos métodos prácticos: a) Inserte un trozo de madera (mondadientes) en el macetero. Si éste sale mojado y con suelo adherido, hay suficiente humedad. Si sale seco o polvoriento, el suelo está seco y deberá regarse. b) Si es necesario escarbar el macetero hasta una profundidad de 2 a 3 cm, el nivel de humedad es bajo y se deberá regar.

2. Falta de agua. Las plantas que no disponen de suficiente humedad se marchitan. Una falta crónica de agua provocará una amarillez progresiva de las hojas basales hasta que el resto de la planta se adapte a la falta de agua. Del mismo modo el crecimiento de la planta cesará.

Forma de corrección. Incremente la cantidad de agua o la frecuencia de riego (pero no ambas medidas simultaneamente). Al regar aplique suficiente agua permitiendo el drenaje del exceso. Al aplicar muy poca agua, la parte basal del macetero tendrá muy poca humedad para permitir un crecimiento normal de las raíces.

FERTILIZANTES

Los fertilizantes contienen elementos nutritivos que son esenciales para el crecimiento y desarrollo de las plantas. Los nutrientes son usados por la planta para formar tejidos nuevos, ayudan en los procesos de crecimiento y regulan la reacción o pH (acidez o alcalinidad) de la savia. Como medida general se recomienda no fertilizar plantas recién adquiridas. La mayoría de las plantas vienen suficientemente fertilizadas del vivero como para soportar períodos mas o menos prolongados sin fertilización adicional. A menudo el sustrato también trae fertilizantes en exceso. La fertilización adicional debe ser reducida en invierno a la mitad o menos de la dosis normal debido a que el acortamiento de los días y la disminución de la intensidad la planta. Mientras más fino sea el sistema radicular, mayor debe ser la dilución del fertilizante para prevenir toxicidad en las raíces. Antes de aplicar un fertilizante concentrado el suelo debe estar suficientemente húmedo. Sin embargo es preferible agregar fertilizantes en solución. Como regla general, una falta de fertilización es menos dañina que el exceso de fertilizantes.

3. Exceso de fertilización. Puede dañar a la planta de tres maneras: a) Las sales fertilizantes queman las raíces provocando síntomas similares al exceso de agua. b) Las sales fertilizantes pueden acumularse en la superficie del suelo y en los márgenes del macetero causando muerte de tejidos o daños en los tallos, pecíolos y hojas. c) Las sales solubles en exceso pueden ser translocadas a través de la planta, causando manchas de tejido necrosado en hojas y márgenes de hojas.

Forma de corrección.

Muchos fertilizantes son solubles en agua, de modo que se puede inducir un lavado o percolación de las sales en exceso colocando la planta bajo un flujo constante de agua por algunas horas, permitiendo que éstas salgan a través del drenaje del macetero o contenedor. Fertilice con menor frecuencia y reduzca la dosis de fertilizante a la mitad. Replante a un macetero con sustrato nuevo.

4. Falta de fertilización. Tiene como consecuencia un crecimiento retardado, color pálido del follaje y aparición de algunos síntomas de deficiencia nutritiva, entre los cuales la falta de nitrógeno es la más común. Forma de corrección. Use fertilizantes comerciales de acuerdo a las indicaciones de la etiqueta. Prefiera fertilizantes completos aplicados en solución (Stimufol-F, Intifert, Fikus F-1000). En casos de deficiencia extrema de nitrógeno es posible lograr una recuperación rápida con aplicaciones foliares de urea en solución al 2% o bien fosfato diamonico (2-4%), con ello se podrá obtener una respuesta en el follaje nuevo. Las deficiencias observadas en follaje más viejo raramente son recuperables.

5. Deficiencia de hierro. Cuando se manifiesta, aparece como una amarillez intervenal que afecta primero a las hojas nuevas. Esta deficiencia a menudo se ve acrecentada por la alcalinidad del sustrato (pH alto) o bien por bajas temperaturas en la región radicular. Si se mantiene el estado nutritivo bien balanceado mediante aplicaciones periódicas de fertilizantes completos, no debiera haber problemas de deficiencia.

Forma de corrección. Al presentarse este problema puede ser contrarrestado mediante una aplicación de sulfato ferroso o bien aplicando un producto orgánico (Quelato de hierro) como el Fetrilón en las dosis indicadas en la etiqueta.

6. Exceso de sales. Algunos problemas suelen deberse a la acumulación de sales en la superficie del sustrato o en los maceteros y pueden tener diversos orígenes: uso de aguas "duras" o sobrefertilización. El agua "dura" normalmente contiene cantidades elevadas de calcio, magnesio y en algunos casos hierro. Las plantas absorben estos elementos en pequeñas cantidades, sin embargo al estar presentes en altas concentraciones estas sales pueden ser tóxicas a la planta. Se manifiestan como depósitos blancos, cristalinos y costrosos sobre el sustrato y en las paredes de los maceteros y producen quemaduras y daños en raíces, tallos y hojas. Las acumulaciones de estas sales pueden, con el tiempo, cambiar el pH del sustrato y afectar en forma negativa el desarrollo de la planta y la absorción de otros nutrientes.

Forma de corrección. En zonas con problemas de "dureza" de aguas es conveniente el uso de agua destilada o aguas de lluvias. Use agua en exceso para permitir el lavado del sustrato y la percolación de sales acumuladas a través del drenaje del macetero. Periódicamente elimine la capa superficial de suelo donde se acumulan estas sales y reemplácela por sustrato nuevo. En casos concretos también puede ser recomendable el cambio total de sustrato.

7. Suelo compactado. El problema puede tener diversos orígenes: el sustrato usado es demasiado rico en arcillas y al ser regadas las plantas con mucha frecuencia se produce una compactación tal que disminuye el espacio poroso y produce síntomas similares a los indicados en el punto 1. La otra razón puede ser un desarrollo excesivo de la masa radicular, que termina abarcando el mayor volumen del macetero o contenedor. Forma de corrección. En el primer caso es necesario modificar el sustrato mezclando parte del suelo arcilloso con tierra de hojas y arena de río en partes iguales y modificar la frecuencia y cantidad de riego. Si la masa radicular es la responsable de la masa compactada, trasplante a un macetero de mayor tamaño. En algunos casos también puede efectuarse una poda de raíces.

TEMPERATURA

La temperatura influencia todas las reacciones de una planta ya sea en forma directa o indirecta. Idealmente las plántulas requieren de temperaturas más altas (24-27°C) mientras las plantas adultas necesitan temperaturas más moderadas (18-21°C). La mayoría de las plantas de interior crecen bien a temperaturas diurnas de 22°C y temperaturas nocturnas de unos 18°C, sin embargo, en invierno sólo es posible mantener temperaturas uniformes en ambientes con calefacción central. Otros sistemas de regulación térmica normalmente presentan fluctuaciones a lo largo del día y en muchos casos no se calefacciona durante la noche, de modo que las plantas a menudo quedan

 expuestas a temperatura inferiores a 10°C, con lo que paraliza totalmente su crecimiento.

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