Generalidades
En el consultorio antirrábico confirmaron la existencia de ataques a niños. Un experto de la UNLP trazó el mapa de la zona en la que existe riesgo de hantavirus, y dijo que los casos de leptospirosis son frecuentes. Las inundaciones hicieron que se trasladaran de un lugar a otro. Basurales y afecciones.
Estas ratas son capaces de pasearse por plaza San Martín y de atravesar de un lado a otro la avenida 44. Se mueven con altanera impunidad, pero lo hacen de madrugada, cuando la ciudad duerme y sólo unos pocos pueden advertir su presencia.
Transmisoras de peligrosas enfermedades y dueñas de una pésima reputación, las ratas también abundan en aquellas localidades en las que los montículos de residuos emergen como consecuencia lógica de la deficiente recolección.
Peor aún, hay un caso en el que ni la más terrible de las experiencias parece haber servido de lección. Tanto es así que hace sólo un par de semanas, Stella Maris (33) madre de una niña de 11 muerta de hantavirus en 2005, volvió a expresar sus quejas por la presencia de basurales y la consecuente superpoblación de roedores.
La familia vive en 162 entre 49 y 50 de El Retiro, una populosa barriada de Olmos. Pero la invasión se extiende a todo el Partido de La Plata, con el agravante de que las mordeduras “son relativamente habi-
tuales”, tal como lo aseguró a Hoy María Fernanda Galicia, médica del consultorio antirrábico ubicado en Ringuelet. “Han atacado a niños de hogares humildes (...) los mordieron en el rostro mientras dormían” , comentó.
Pero ¿Cuántas ratas por habitante hay? Es aquí donde las estimaciones se tornan disímiles: 7, 8 y hasta 10, lo que pone en evidencia la imposibilidad de dar con una cifra exacta.
De todos modos, “por ahí debe andar”. El que habla es Roberto Vidal, consejero superior de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y titular del programa provincial de Salud ambiental.
El veterinario señala con precisión aque-
llas zonas a las que se considera de alto riesgo. El dato merece ser observado con atención, entre otras cosas porque las últimas inundaciones hicieron que los roedores salieran en busca de nuevos lugares para habitar, tal como lo dijo a este medio el experto en control de plagas, Diego Rovaletti (ver aparte).
“Abasto, Etcheverry, Romero, El Peligro, Colonia Urquiza...” enumera Vidal y luego delimita la zona: “El riesgo está en el sector que va de ruta 2 a ruta 36 y avenida 44, porque es ahí donde habita el ratón co-
lilargo”, transmisor del hantavirus.
“Ahí existe un hábitat ideal para los roedores”, ya que las rutas actuaron como diques de contención e hicieron que se formara una suerte de micro clima, en el que encuentran agua, malezas y comida que proviene de los residuos domiciliarios.
“El colilargo es rural”, subraya con ímpetu docente. Pero la urbanización de aquellas zonas, en muchos casos precaria y desordenada, ha hecho que estos diminutos roedores (ver infografía) se adaptaran a los hábitos humanos.
El hanta es un mal conocido en nuestra región: irrumpió en 1998 y lo hizo para quedarse, al punto que desde entonces hubo más de 50 infectados. Sin embargo, tiene mayor prevalencia la leptospirosis.
Hace un par de días el Municipio salió a advertir sobre los riesgos: “Ahora viene lo peor”, dijo el titular de Salud (ver aparte).
Vidal también ilustró al respecto: “Afortunadamente este año no hubo casos de hantavirus, pero sí son frecuentes los diagnósticos de leptospirosis”.
Entonces ¿Por qué no se suman esfuerzos para terminar de una vez por todas con las ratas? “Porque es imposible, utópico”, refiere el especialista.
La misma problemática fue abordada por Julio Albónico, médico e investigador del Hospital de Clínicas, durante una entrevista publicada por un matutino porteño. Esto dijo: “Las ratas son muy difíciles de erradicar, en parte porque son capaces de detectar alimentos envenenados y transmitir esa información a las demás. En toda población de ratas existe un líder, que es un macho, y cuya función es probar los alimentos sospechosos y evitar que el resto del grupo los pruebe hasta que transcurran 24 horas”. Si el líder muere los demás cambian de menú.
Si la fumigación la realiza gente avezada los resultados son buenos. Pero está claro que la mejor estrategia es ser cuidadosos con los residuos domiciliarios y eliminar los basurales callejeros. Esto último es responsabilidad del Municipio, en este caso el platense.
“La basura, ese es el gran problema”, exclama Vidal y arremete: “Porque ellas se alimentan de lo que nosotros tiramos”.
Pero si hay algo que las hace temibles es su formidable poder de reproducción. Veamos, vuelve a ilustrar el docente: Tienen un período de gestación de apenas 21 días y, por lo general, 3 o 4 pariciones al año. En cada parto nacen unas 10 crías que en poco tiempo alcanzarán su madurez sexual.
Las ratas grandes necesitarán entre 3 y 5 semanas, mientras que las lauchitas tendrán que esperar un mes y medio. A ese ritmo no hay trampa que sirva ni gato que aguante, menos aún si existen basurales.
|